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27.10.11

Cómo cualquier ciencia no exacta.

En toda la carrera, pude hacer un par de observaciones, basadas totalmente en lo empírico. Puede ser desde el ejemplo de una persona cualquiera, la cual si empieza por copiarse en primer año, es muy probable que lo haga por el restante tiempo de la carrera, salvo que en algún momento impere la culpa, la conciencia o la honestidad por sobre una conducta o lo rectifiquen a fuerza de "metaguacha". Puede ser algo raro, pero puede pasar. Sin embargo, una de las cosas más raras que me han sucedido, han sido los cambios de fechas. No raro porque no pueda suceder, más bien raro por la sensación de que los mismos fueron más frecuentes de lo usual. De todas maneras para hacer esa apreciación no tengo muchas bases, igual la hago. Una de las sensaciones dejadas en mí por la semanas previas a la fecha de un parcial, era empezar a sentir un rumor lejano, y bajito, queriendo ser cercano y fuerte. Y de pronto ahí estallaba y se materializaba. Y ahí estaba, alguien pedía, alguien cedía, y eso pasaba. De todas esas veces, no podría decir en cuántas fui beneficiado o no, probablemente desde mi perspectiva podría decir que casi siempre no lo fui, esto se debe a un problema basado en la responsabilidad. Uno puede pensar que estoy haciendo referencia a un problema por falta de responsabilidad por parte de quienes piden un cambio de fecha, en realidad también hago referencia a un problema de responsabilidad por parte de quien no va a pedir un cambio de fecha por el hecho de haber sido quien con antelación a ese momento le dedicó parte de su tiempo al estudio. Pareciera desprenderse de esto la obviedad de algunos beneficios y riesgos por parte de unos y de otros. Sin embargo, lo que en la lógica pareciera, en la subjetividad de los sentimientos pierde toda fuerza.

De golpe y porrazo, la programación o cronograma de una materia pasa a ser como la meteorología, hay altas probabilidades, pero no certezas. Ahora bien, vamos a la analogía. Vamos a poner por supuesto que "rendir" es igual a "invierno jodidamente frío para el año que viene". Ahora metemos en el medio a la hormiga y a la cigarra. Vamos por el caso a llamar "hormiga" a "estudiante con responsabilidad exagerada (de todas maneras esto es cuestionable, dado el exceso de responsabilidad de la hormiga, y de las limitaciones del ser humano en cuanto a obligaciones)" y por otro lado vamos a llamar "cigarra" al que no es "hormiga". Digamos que bajo hacer suposiciones y conectar ideas cada uno tiene su propia versión de la historia, lo cual vuelve esto un poco más enriquecedor.

Si volvemos a lo que podemos llamar riesgos y beneficios, en ambos casos se puede ver indudablemente que existen. Por ser como ejemplo el caso anterior, estudiante-hormiga, estudia-trabaja, beneficios del acto de estudiar-trabajar, incorporar conocimientos-comida-refugio, riesgos, se supone que disminuyen los riesgos previsibles que se corren, los no previsibles se siguen corriendo, pero los suponemos cómo algo menos probable que más probable (ejemplo el auto tiene airbag, no antimeteoritos). Ahora vamos al estudiante-cigarra, estudia tibiamente (caigo casi en la trampa de tener que decir, no estudia)-no trabaja, beneficios de los actos, disfrutar otras actividades recreativas que no le imponen obligaciones mayores y se permiten desarrollar fácilmente con el respirar y no mucho más. Riesgos, se suponen que son más amplios, digamos como que "mujer prevenida vale por dos" es una teoría casi irrefutable, entonces riesgos frente a un acontecimiento dado como rendir o invierno jodidamente frío son obviamente altas probabilidades de desaprobar o de pasarla mal por no tener comida y refugio.


Ahora, hay algo que escapa a todo y hace evidente que el hablar por hablar es posible hasta que uno se enfrente con la realidad. Y eso no es ni más ni menos que la falta de ubicación. En un mano a mano no podemos distinguir por la sola confrontación de ambos sujetos quién es el que está mal ubicado.

Bajo el análisis de los alrededores donde viven estos dos personajes si estamos en zonas de clima complicado, la cigarra tendría que replantearse algunas cosas, desde mi punto de vista, la hormiga, se las podría plantear también, podrían charlar con la cigarra y llegar a mejores conclusiones aún. Podrían ser:

Cigarra: Qué hago acá? Me gusta el verano, el invierno la paso mal. Quiero cantar y bailar todo el año.


Hormiga: Qué hago acá? Me gusta el verano, en invierno la paso bien. Me gusta juntar palitos, y hacerme la casita, las hojas añejadas tienen mejor sabor.


Ambas: Qué hacemos acá?


Si en cambio ahora suponemos por el contrario, que el lugar donde se desarrolla la historia no suele tener un clima hostil y permite bailar y sonreír durante gran parte del año, nuevamente se podrían replantear las cosas. No cambiaría mucho, o sí.


Por otro lado, una de las cosas a tener en cuenta tanto por la cigarra y la hormiga, es mirar a su alrededor y comprender lo esencial. Uno de los saberes más poderosos es la comprensión del contexto, del mundo en el cual uno se desenvuelve, sin ese conocimiento, con ojos cerrados y necia razón será posible no asimilar la realidad. Ese saber, puede que no esté bien llamado por mi parte, pero creo que ha de ser el saber popular en un lugar social dado, algo imposible de aprender mediante libros, imposible de aprender mediante recetas ni clases ni nada, salvo con el cuerpo y los días que pasan. Si después de pasar por escuelas, universidades, y demás casas de estudio aún sos incapaz de alcanzar una mínima gota de este saber popular, es porque definitivamente no estás preparado para saciarte de la más alta dosis de aprendizaje popular, es por eso, que el estudiante-hormiga no sabe lo muy inteligente que es el estudiante-cigarra, que si sabe lo que otros no saben, el saber popular de ser más y poder pedir concesiones que al estudiante-hormiga su responsabilidad y el pegarse a las normas lo hacen ciego sin saber más que lo que dicen los libros y hablan los profesores.


(Se aplica toda la teoría y el ejemplo para puntos del mundo donde los inviernos son inclementes y los veranos permiten el trabajo fuera del hogar con el fin de obtener recursos de las siguientes estaciones, o donde los climas no permiten producciones de alimentos de tal manera que la mayor fuerza de trabajo es el desarrollo intelectual y la actividad intelectual del lugar con vistas al intercambio con aquellas zonas donde si es posible la producción de alimentos).


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